IGAFAR

El IGAFAR se creó en 1998 por asamblea general ordinaria, mediante el decreto 134-98.

Integrantes  de la Primera Junta Directiva:

  • Vicealmirante (r) ROLANDO A. POLANCO Y POLANCO, – MdeG., Presidente Fundador.
  • 1er.Vice-Pte Gral. Bgda.® JESÚS ML. MOTA HENRÍQUEZ, E.N.
  • 2do.Vice-Pte: Gral. Bgda. Pil.® ARTURO RODRÍGUEZ OTERO, FAD.
  • Secretario Gral. Bgda.® OSCAR PADILLA MEDRANO.
  • E.N.,
    Tesorero Vicealm.® ERNESTO PÉREZ NAVARRO, M de G.

Vocales:

  • May. Gral.® MANUEL A. LACHAPELLE SUERO, E.N. 
  • Vicealm.® NÉSTOR J. GONZÁLEZ DÍAZ, M.de G.
  • May. Gral. Pil.® OCTAVIO DE JS.JORGE PICHARDO, FAD.
  • Contralm. ® DR. ABELARDO B. LORA BELTRÁN, M.de G. 
  • Gral. Bgda. Pil.® JUAN ML. ORTEGA PIÑEYRO, FAD.
  • Gral. Bgda. Parac.® Lic. RAFAEL M. LUNA MATOS, FAD.

¿Por qué y para qué la creación del IGAFAR? 

(Dedicado a todos los Generales y Almirantes en condición de retiro) 

Lic. Rolando A. Polanco Polanco
Vicealmirante (r) M. de G. (DEM).
 

“Si tallamos mármol, éste perecerá; si labramos en bronce, el tiempo
lo destruirá; si levantamos templos, se desmoronarán convertidos en polvo;  pero si trabajamos con las mentes inmortales e infundimos en ellas principios justos, estaremos entonces grabando lápidas que el tiempo no borrará y cuyo brillo será eterno”.
Daniel Webster
 
La iniciativa de crear una organización para para aglutinar a los generales y Almirantes de las Fuerzas Armadas dominicanas en situación de retiro, nace de la necesidad de presentar una voz unificada de esta comunidad militar.   Este  proyecto  fue  estudiado,  propuesto y aprobado en  Asamblea General Ordinaria Constitutiva, celebrada el 18 de febrero de 1998.

Así  nace  el  Instituto  de  Generales  y  Almirantes  de  las  Fuerzas Armadas  en  Retiro  (IGAFAR),  cuya  incorporación  fue  solicitada al Poder Ejecutivo, concediendo dicho beneficio el Señor Presidente de la República mediante el Decreto No. 134-98, de fecha 4 de abril de 1998, en base a la Ley# 520 del 20-12-1920, que regula las Organizaciones sin fines de lucro.

El IGAFAR encierra un verdadero afán de preservación del lado humano militar. El militar debe comprender su ineludible deber de conservar, mejorar y respetar a sus semejantes, al grado de sentir  el derecho de todos al bienestar y la vida, como derecho propio.
 
El reconocimiento social mutuo ha de comprenderse como una fórmula de justicia lograda mediante una lucha pacífica que nos ajuste a las mejores necesidades. Este deriva de la tolerancia y el respeto al pensamiento ajeno, y constituye un  magnifico instrumento de bienestar general a favor de las grandes mayorías nacionales. 

¿Utopía? Tanto como la creación del hombre, cuya lucha contra los obstáculos y problemas que padece, no es utopía, sino el cumplimiento de una obligación y un deber. 

El presente reconocimiento será  realidad  en  el  momento en  que  el militar respete a sus semejantes y considere que su mayor riqueza es la   justicia,  y   que  su  vigencia  sólo  será   posible  en   un  ambiente  de paz y desarrollo.


 El  nacimiento  del  IGAFAR,   constituyó  un    avance  de  inigualables perspectivas para suplir la necesidad que sentíamos de encontrar un  espacio de respeto, de reconocimiento y protección social  de parte de la  sociedad y del  Estado dominicano,  así  como  un  adecuado escenario  para expresar nuestras opiniones y consideraciones con apego a la Constitución y las leyes adjetivas de la Nación.

Desde  entonces,  disponemos  de  un  organismo  que otros  países poseían con anterioridad, que ofrece una esperanza de paz y de satisfacción creciente a las necesidades sociales de nuestros relacionados.

El IGAFAR mantiene con los Altos Mandos militares el tipo de contacto institucional, frecuente y fácil que fomenta la comprensión, factor vital para el desarrollo de nuestra misión. Además, fortalece los lazos de comunicación y entendimiento con los demás sectores sociales, a los que nos acercamos para que conozcan las virtudes y funciones de nuestra organización.

El IGAFAR es el foro adecuado para que sus socios dialoguen y cimienten   las bases de una convivencia que descanse sobre fundamentos racionales.

Es un punto de encuentro que permite la reflexión y el estudio que han de generar una actitud humana que cierre las oportunidades a la protesta y a la violencia.

Por eso, debemos procurar que nuestro avance sea lento, pero
firme, de modo que las huellas que dejemos al andar sirvan para guiar los pasos de otros que habrán de seguirnos, para hacer más sólidos y más amplios los lazos entre todos los que vivimos y trabajamos en este suelo, y soñamos con una mejor REPÚBLICA DOMINICANA.

El autor fue el primer Presidente
del IGAFAR (febrero 1998-febrero 2004).

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